La Xunta de Galicia, a través de la Consellería do Medio Rural, ha puesto en marcha un programa de subvenciones dotado con quince millones de euros, dirigido a fomentar prácticas forestales que combinen la productividad con la sostenibilidad y la conservación del entorno natural. Esta iniciativa busca modernizar la gestión forestal en la región, un componente vital tanto para la economía como para el equilibrio ecológico, con un enfoque en la calidad de la madera, la riqueza biológica y la recuperación de sotos de castaño. Las ayudas se destinarán a propietarios de terrenos, silvicultores y agrupaciones forestales activas, apoyándolos en la adaptación a los desafíos del cambio climático.
El plan se divide en tres líneas principales de apoyo. La primera, con siete millones de euros, se orienta a la silvicultura de coníferas para la producción de madera de alta calidad, incluyendo tratamientos como clareos, podas y gestión de residuos forestales. La segunda línea, con seis millones, está dedicada a la gestión de frondosas autóctonas (excluyendo el castaño), promoviendo la producción maderera en armonía con la protección del suelo, la biodiversidad y los ciclos hídricos. Finalmente, una tercera línea de dos millones se centrará en la rehabilitación de castañares, buscando mejorar tanto la producción de fruto como la de madera de calidad, en consonancia con el Programa Estratégico del Castaño y de la Producción de Castaña.
Estas subvenciones no solo buscan el beneficio económico a través de la profesionalización de la gestión forestal, sino que también pretenden combatir el histórico abandono de grandes extensiones de bosque. De este modo, Galicia alinea sus políticas con los objetivos europeos de bioeconomía y transición ecológica, asegurando que sus montes continúen siendo un valioso recurso y patrimonio natural para las generaciones futuras, promoviendo un equilibrio entre la producción y la preservación.
Este compromiso con la gestión forestal sostenible demuestra la importancia de invertir en el futuro de nuestros ecosistemas, reconociendo que la prosperidad y el bienestar de la sociedad están intrínsecamente ligados a la salud de nuestro planeta. Al proteger y gestionar de forma inteligente nuestros recursos naturales, se forja un camino hacia un desarrollo que respeta la vida y garantiza la abundancia para todos.